A ver, dice el juez, cuénteme su versión de los hechos.
Sí, verá, estaba yo en la cocina cortando jamón, entonces justo entró mi mujer, y se tropezó, con tan mala suerte que justo se cayó sobre el cuchillo y se lo clavó en el pecho.
Ya, claro, continúe.
Pues eso, que se tropezó así hasta siete veces y como ve, fue un accidente.