Un codicioso estaba hablando con Dios y le pregunta: – Dios, ¿Cuánto es para ti mil años? Y Dios le contesta: – Un segundo. – ¿Y un millón de pesos?. Y Dios le contesta: – Un centavo. Entonces el codicioso le dice: ¿Me das un un centavo?. A lo que Dios le contesta: – Espérate […]

un niño le dice a su mamá: Mamá, mamá, mi abuelito huele mal. La mamá dice: ¡Cállate niño! El niño le vuelve a decir: Mamá, mamá, el abuelito huele mal. Y la mamá molesta le dice: ¡Ya, cállate, que no hay plata para enterrarlo!