Un viejito va al oculista, y le dan unos anteojos, y dice el viejito al oculista:

¿Está seguro que con estos anteojos voy a poder leer bien?

Y le dice el oculista:

¡Sí!

A lo que el viejito responde:

¡Que bueno, porque yo no sé leer!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *