¿Bueno? ¿Adalberto? ¡Ay, querido! Fíjate que no podré pasar por ti a tu oficina, porque al coche le entró agua en el distribuidor.

No seas ridícula mujer, ¿Cómo le va a entrar agua en el distribuidor, si hoy ni siquiera llovió?

Pues te aseguro que le entró agua al distribuidor, Adalberto.

Mejor no discutamos, yo iré por el coche, ¿Dónde está?

¡En la alberca, Adalberto, en la alberca!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *